Es una región en la que habitaron grupos de distinta filiación étnica desde 3,000 años a.C. Esto se debió a su posición geográfica, limítrofe con pueblos de la Mixteca de Oaxaca, Tlapanecos de Guerrero, Tlahuicas de Morelos y Nahuas de Puebla. Los Olmecas fueron los primeros pobladores que se establecieron en los márgenes de los ríos Atoyac y Mixteco (Nahuituxco y San Juan del Río). Hay vestigios arqueológicos inexplorados.
Los Tlahuicas de Cuauhnahuac, tuvieron sometidas a las comunidades aldeanas de esta región durante muchos años. La Hueytlatocáyotl, "Gran alianza de guerra", formada por México- Texcoco- Tacuba, conquistó la región Chiauteca integrada por 60 poblados.
Desde entonces, Chiautla daba como tributo a Texcoco, al Rey Poeta Nezahualcóyotl, 2,000 guerreros para que contendieran en las Xochiyaóyotl "Guerras floridas", terminadas éstas, los supervivientes retornaban a sus comunidades. Durante la desastrosa jornada de la conquista no pudieron reforzar a México - Tenochtitlán porque fueron dominados por los españoles cerca de Chalco y los llevaron a enfrentarse con su propia raza.
Cayó la Gran Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521. El conquistador Hernán Cortés repartió poblaciones y gente a sus soldados. Alonso de Grado fue el primer encomendadero de Chiautla hasta su muerte, ocurrida en 1528. Jerónimo López entabló pleito con la Corona de España, durante 20 años de litigio, sin lograr la encomienda de Chiautla y Teotlalco. El rey de España había prohibido las encomiendas (Real Provisión del 25 de marzo de 1536).
Don Luis de Velasco, virrey de la Nueva España, designó a Don Pedro Ladrón de Guevara, como alcalde mayor. En 1564, don Juan Cuéllar fungía con tal cargo.
El año de 1550 se inició la construcción del Templo Monasterio -Hospital- Cementerio, dirigida la magna obra por los frailes agustinos. En 1592 quedó fundado el templo por el prior del convento de Nuestro Padre San Agustín de México, Fray Juan de Grijalva.
Durante la administración del obispo de Puebla, doctor Domingo Pantaleón de Alvarez y Abreu (1743-1763) se suprimieron las órdenes religiosas y se nombraron sacerdotes; el primer párroco secular de Chiautla fue el bachiller Francisco B. Casares, en 1755.
El capitán Gonzálo Díaz de Vargas y Vallerino, visitador real de las provincias de Chiautla, Teotlalco, Olinalá y Papalotla (1534-1556), llegó a tasar los tributos. De 6,000 pesos anuales de tributo, don Gonzálo redujo la cuota a 3,500 pesos para la Caja Real. La Alcaldía Mayor daba 80 fanegas de trigo y 100 de maíz para la manutención de los religiosos.
A mediados de noviembre de 1811 las tropas insurgentes, guiadas por Don José María Morelos y Pavón, Don Mariano Antonio Tapia, Don Nicolás Bravo y Don Vicente Guerrero, Hermenegildo Galeana y Valerio Trujano, tomaron Chiautla, defendida por Don Mateo Musitu, quien fue fusilado en sus allanadas trincheras,.
De esta victoria se obtuvieron 200 fusiles, parque, caballos, y cuatro cañones, entre los que iba el "Matamorelos".
El 25 de marzo de 1812, los soldados de Chiautla, comandados por el coronel Tapia (200 hombres de caballería) sostuvieron un encuentro con los realistas del sargento mayor José Enríquez (800 hombres) en el cerro del Lizote, Cuautla (Morelos), los insurgentes se reunieron dejando cuantiosos víveres que iban destinados a los sitiados. El parte de Enríquez menciona a 300 muertos de los insurrectos. Hubo más asaltos a los realistas de Félix María Calleja del Rey, provocados por Don Mariano Antonio Tapia y Don Miguel Bravo.
El 2 de mayo de ese año, a las dos de la mañana, Morelos rompe el sitio y sufre una grave caída de la que se recupera en Chiautla en su estancia de un mes. Mariano Antonio Tapia, murió de bala de cañón, en la acción de guerra de San José Chiapa, el 18 de octubre de 1812; nació en Chiautla el 2 de septiembre de 1776, fue vicario de Tlapa, Gro., y coronel insurgente.
El gobernador del estado, Miguel Sandoval, por Decreto del XVI Congreso Constituyente, designó a la villa de Chiautla, "Villa de Chiautla de Tapia", el 25 de marzo de 1901.
A Chiautla de Tapia, 20 kilómetros de terracería la separaban de la estación de ferrocarril, localizada en la junta auxiliar de Tlancualpicán que hacia cansado los trayectos; el transporte para pasajeros tenían como destino las ciudades de México y Puebla. Se caracterizaba por constituirse de familias numerosas, y asentarse por lo regular en la misma calle, en el mismo barrio. Dedicadas a la agricultura, la ganadería y al comercio. Familias que radicaban en el campo, se trasladaban a la cabecera municipal sólo para abastecerse y para asistir a misa los domingos, y a las fiestas religiosas.
Algunos niños y adolescentes -afortunados- se trasladaban desde las rancherías a caballo o asno para asistir a la escuela, o en todo caso a pie. Las escuelas primarias “Filiberto Quiroz” y “Leona Vicario”, atendían a la niñez de Chiautla, la primera para niños y la segunda para niñas. La escuela “Dionisio Conde” de religiosas, ofrecía educación primaria. La escuela secundaria “Mariano Antonio Tapia”, dirigida por el profesor Manuel González Romero, fue donde tanto mujeres como hombres ya compartían las mismas aulas. La mayoría de los egresados de la escuela secundaria continuaban sus estudios en la escuela Normal “Luis Casarrubias Ibarra”, creada por el director de la escuela secundaria.

Los habitantes vivían en una pobreza dependiente del campo, la siembra del maíz, frijol, calabaza, ajonjolí, cacahuate; la cría de aves como la gallina, el guajolote. La mujer de Chiautla tuvo el ingenio y la sabiduría de conservar las recetas de sus ancestros. Ellas saben combinar todos los elementos a su disposición, para cocinar ricos alimentos para la familia.
Lo que la mujer hizo fue dar vida a una rica gastronomía chiauteca con su mole de cuahuayote, pipián con tamales de frijol y el enjococado, al mole de guajolote le incorporan los tamales de ceniza.
En lo más recóndito del estado, se escuchaban aires de cambio, la sangre derramada debía dar frutos al país; para Chiautla, no fue un año cualquiera, estaba en la antesala de nuevos tiempos, una nueva generación de chiautecos se alistaba para incorporarse en la tarea educativa, otros, egresados de instituciones de educación superior, estarían en oficinas de gobierno y empresas privadas. Todo ello sin duda produciría un mejor bienestar en las familias; los que hicieron su hogar en el campo, ya se integraban a la cabecera.
Las calles de Chiautla eran de tierra suelta, vestidas de tepetate y piedra, abren paso al parroquiano, un ambiente de quietud y silencio que descubre la intimidad de los hogares. Llegada la tarde, el trajín de quienes retornan a casa después de cumplir los jornales. Tardes de rezos de un familia que acompañada de vecinos recuerdan a un ser querido. Las campanas de la Parroquia de San Agustín puntual anunciando cada atardecer; momentos de diversión de la niñez, la plazuela del Palacio viejo y los tanques de agua al pie del majestuoso Puente de las Flores, son los espacios preferidos de una niñez en cierne.
Chiautla tierra caliente, gente alegre surcando los campos y sementeras; calles que en cada tarde se impregnan de olores y sabores. Pueblo de fiestas y ferviente en el culto a sus santos y la festividad de su barrio. Un año, que inicia con la celebración de la procesión del Santísimo, para concluir con la fiesta para honrar a la Virgen de Guadalupe el día 12 de diciembre en su imponente e histórico ex convento Agustino. Para tan importante fiesta, se organizan eventos que tienen que ver con la actividad agrícola, ganadera y comercial. Un pueblo que sabe disfrutar la vida, para otro día al amanecer, continuar con sus faenas. Pueblo que se niega a perder sus costumbres, su historia, su identidad. Pueblo que vive y que sufre, que sueña y ríe, que sabe mantener con dignidad, una realidad y condición, Chiautla en el olvido.
Historia Pre-Hispánica
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